Enamorarme de ella después del divorcio capítulo 39

Enamorarme de ella después del divorcio capítulo 39

Capítulo 39
Cuanto más pensaba Stella en todo este asunto, más enfadada se ponía. Este hombre hacía todo tipo de
cosas para que los demás lo malinterpretaran una y otra vez.
Era inevitable que la gente se imaginara que entre ellos sucedia cualquier cosa, menos la verdad.
“Tengo mis propios planes para la abuela, así que no le des tanta importancia“, respondió RK con
indiferencial
Hablaba como si las cosas estuvieran bajo su control, o como si todos fueran sus piezas de ajedrez y
debieran hacer todo de acuerdo a sus deseos.
“Señor Kingston, ya le he dicho que no tiene que interferir más en los asuntos de mi abuela. Ahora que
estoy de regreso, me ocupare personalmente de ella.”
A Stella aún le faltaba dejar un punto en claro: si Grace era su abuela, ¿por qué este hombre la llamaba
‘abuela‘ cuando no tenía nada que ver con ella?
Y lo que era aún peor, ¿le parecía divertido engañar a la anciana una y otra vez?
“En todo caso, ¿no crees que deberías preguntarle a ella primero si quiere que me aleje?“, inquirió él,
muy seguro de cual seria la respuesta de Grace.
¡Mirenlo como habla!‘, se dijo Stella. Era como si su abuela ya lo hubiera reconocido como su nieto
politico. Pero, ¿qué podia hacer ella al respecto?
Efectivamente, era cierto que su abuela le tenia un gran afecto a Rene. Incluso podía decirse que
confiaba más en el que en ella, pero no la podia culpar, ya que durante sus años de ausencia, él siempre
la habia cuidado y se había hecho responsable de ella.
Por lo tanto, era natural que Grace se sintiera tan segura junto a él.
Pero Stella también sabia que cuanto más confiara en Rene, más herida se sentiría al final, puesto que
ignoraba muchas cosas respecto a este hombre.
Por ejemplo, que ellos dos ya habían pasado por un matrimonio fallido, por lo que no era de extrañar
que Grace cometiera el error de creer en Rene
No dejaba de preguntarse cuáles eran las verdaderas intenciones de RK ¿Por qué siempre se acercaba a
su abuela una y otra vez?
Incluso se atrevia a decirle que le preguntara a su abuela, seguro de que la anciana se pondria de su
parte. Era su culpa de que Stella no confiara en él
“Rene Kingston, eres despreciable! Te odio por engañar a mi abuela de esta forma“.
Stella estaba sumamente enfadada.
¿Cómo podia este hombre defraudar la confianza que su abuela depositaba en él? Ni siquiera cuando
ella
trató de exponerlo, revelando el hecho de que tenia una prometida, quiso aclarar las cosas frente a
Grace. Y lo peor era que ella no le creia a su propia nieta y, en cambio, preferia dar crédito a las mentiras
de RK
¡Este bast*rdo había ido demasiado lejos!
RK levantó las cejas, la miró y declaró con frialdad: “No hablare más acerca de esto“.
Mientras RK hablaba, el conductor se paró detrás de ella y la empujó dentro del auto, como si fuera una
prisionera y su opinión no importara
Con un golpe seco, la portezuela se cerró, pero RK ni siquiera la miró.
Stella estaba realmente furiosa
Aquel hombre era tan grosero que obligaba a las personas a entrar a su auto, aun cuando solo fuera para
llevarlas a su casa.
Una vez que estuvo segura dentro, el auto arrancó suavemente.
El interior del coche era muy tranquilo, con las ventanillas cerradas, solo se escuchaba el sonido de la
respiración.
Stella procuro arrinconarse en una esquina, y de pronto sintió como si el mundo entero se quedara en
silencio.
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Estar con él parecia limitar el comportamiento de los demás, haciéndolos sentir demasiado incómodos
como para intentar otra cosa que no fuera obedecer.
El Rolls–Royce se desplazó por las tranquilas calles durante un buen rato, hasta llegar a una farmacia
abierta las veinticuatro horas.
Entonces el conductor miró hacia atrás y preguntó: “Señor Kingston!, usted se lesionó la mano, ¿quiere
comprar medicamentos para tratarla?”
Stella escuchó las palabras del conductor y miró la mano derecha de RK, posada tranquilamente sobre
sus pantalones.
Solo entonces recordó que si ese hombre no hubiera amortiguado su caída con su mano, ella ahora
estaria seriamente lastimada.
No tuvo más remedio que reconocerlo, a pesar de que Rene le parecia extremadamente odioso por
engañar a su abuela.
Solo a cuenta de que él la habia salvado, Stella dijo: “Muy bien! Detenga el auto, yo iré a buscar algo para
ponerle en la mano“.
Enseguida, el conductor orilló el coche y estacionó enfrente de la farmacia.
Stella se bajo y compró un frasco de antiséptico y una caja de algodón.
Tan pronto volvió al auto, le alargó la bolsa a RK, pero se encontró con una sorpresa: “Ayúdame a
aplicarme la medicina“, pidió el.
Stella lo miro con incredulidad.
No tenia motivos para ayudarlo, después de su infame comportamiento. ¿Por qué ella iría a curarle la
mano?
El presidente de la compañía era demasiado grosero.
¿Y ahora le pedia que lo ayudara a aplicarse un medicamento?
Ella se habia bajado a comprarlo porque él la habia salvado de lastimarse cuando se cayó. Era una forma
de agradecer su gentileza en ese momento.
Y seguía siendo muy consciente de lo que habia sucedido después.
RK habia intentado aprovecharse de ella.
Pero él era un hombre de palabra y no hablaba consigo mismo, así que dejó caer su mano casualmente
sobre su muslo. ¿Creia que ella lo dejaría tocar su muslo sin más ni más? ¡El tipo era un bast*rdo!
Stella no estaba dispuesta a permitirlo e hizo caso omiso, alargándole de nuevo la bolsa con los
medicamentos, pero de pronto sintió que él le pellizcaba la pierna.
“Ouch!“, gritó de dolor.
Stella se quedó asombrada. Simplemente, cuando él vio que no obtendría ninguna respuesta de ella,
aumentó su fuerza.
“Rene Kingston!, no me parece que tu mano esté lastimada. Te ves bastante fuerte“.
Stella lo maldijo mientras se frotaba la pierna para aliviar el dolor.
Sintió que había sido demasiado amable al comprar medicamentos para él, que ni siquiera le dio las
gracias por la molestia y encima le exigia que se los aplicara Además, no conforme con eso, le pellizco la
pierna cuando se negó a hacerlo.
¡Qué descarado!
Pero RK ignoró por completo sus quejas e insistió en dejar su mano apoyada sobre su pierna.
Entonces le dio dos palmaditas y la urgió: “Vamos, date prisa!”
El arrogante este parecia estar diciéndole: ‘Date prisa y aplicale la medicina a tu salvador!‘
Stella apretó los dientes con ira.
¡Había visto a muchas personas desvergonzadas, pero nunca a alguien como él!
¿Cómo se atrevía a ser exigente con ella después de intimidarla como lo hizo?
Ahora Stella estaba segura de que algo le debía a RK de una vida anterior, y por eso él le daba órdenes
todo el tiempo.
A regañadientes, extrajo el frasco de la bolsa, resignada a tener que aplicarle el medicamento.
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Después de que el dolor en su pierna disminuyó, se dio cuenta de que RK aún le tenia puesta la mano
encima y trato de moverse, incómoda.
En fin, procuró no darle demasiada importancia al asunto. Tal vez estaba exagerando y el tipo no tenia
otras
intenciones.
Asi que sacó un bastoncillo de algodón y abrió la tapa del antiséptico.
Después humedeció el bastoncillo y lo aplicó en la mano de RK.
Fue entonces que, al mirarlo detenidamente, notó que la magulladura era bastante extensa y la piel del
dorso de la mano estaba levantada.
En efecto, estaba bastante malherido.
Enseguida, la joven trató de desinfectar la herida lo mejor que pudo.
Su cara se habia puesto seria y el silencio imperaba en el interior del auto, mientras ella bajaba la cabeza
para tratar de curar la herida cuidadosamente.
Después procedió a limpiar alrededor de la magulladura.
Las luces del interior estaban encendidas, y aunque tenues, creaban un ambiente cálido.
El cabello de la joven cayó sobre el brazo de RK cuando ella se inclinó sobre él, en un gesto lleno de
intimidad. Cuando estaba a punto de terminar de limpiar la herida, el conductor hizo una maniobra
inesperada.
Se escuchó el chillido de los frenos, cuando al doblar una esquina, el lujoso auto se detuvo bruscamente.
Sin querer, Stella dejó caer el frasco y, aunque se apresuró a extender su mano para evitar que cayera,
casi la mitad del contenido fue a parar sobre los pantalones de RK.
Era la segunda vez que Stella le ensuciaba la ropa.
Aunque en ambas ocasiones fue involuntario.
Primero le dejó caer salsa, y ahora…
Acababa de esparcirle aquel liquido rojo sobre la costosa tela de su pantalón.
De repente, Stella se sintió culpable, aunque sabía que no lo hizo a propósito.
Inmediatamente, balbuceo una disculpa.
“Yo… yo… lo siento…!”
Luego enderezó la espalda y se sentó rigidamente.
El conductor se apresuró a disculparse, explicando: “Lo siento, señor Kingston! Un gato cruzó de repente
frente al auto mientras doblaba la esquina y tuve que frenar“.
“Alcanceme unas servilletas!“, lo interrumpió RK con voz fria.
El conductor tomó rápidamente una caja de toallas de papel del frente y se la extendió a su jefe. Desde
luego, RK no fue quien la tomó, sino Stella.
Por segunda vez, tuvo que sacar unas cuantas toallitas y comenzó a limpiar la tela con torpeza.
La muchacha se dijo que era muy afortunado que RK hubiera decidido vestirse de negro, de manera que
las marcas no resultaron tan evidentes. De lo contrario, su apariencia hubiera sido muy poco prolija.
La joven pellizcó cuidadosamente un poco de la tela para estirarla, tratando de limpiar la mancha con la
otra mano y procurando no tocar demasiado a Rene
La tela había absorbido bastante liquido, de manera que la humedad se habia esparcido en un área
grande.
Es más, cuando el conductor frenó, Stella estaba completamente inclinada sobre el, atendiendo su
mano, por lo que buena parte del contenido del frasco se le desparramó encima.
De repente, RK sujetó las manos de Stella y la miró con frialdad.
“¿Por qué eres tan lenta? Para cuando termines, mis pantalones ya estarán secos“.
Stella se quedó sin palabras.
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Avergonzada, miró a RK y sus mejillas se cubrieron de rubor.
¡Este tipo de verdad era insufrible! ¡Un gamberro sinvergüenza!
El sabia muy bien lo incómodo que era para una mujer limpiar el área donde había caído la medicina,
pero ¿tenia que insistir?
Stella bajó la cabeza, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Sentía que las mejillas le ardían y no quería que él
la viera con la cara roja como una manzana.
“Escucha! Los pantalones están sucios de todos modos… Te los lavaré más tarde…”
¡No podía permitirse perder el salario de un año a causa de esos pantalones!
¡Y tampoco iba a restregarlo en ese lugar!
Ya esos pantalones estaban sucios, por lo que bien podría lavarlos después de regresar a casa.
RK no se negó y permaneció en silencio.
Pronto llegaron a la casa de Stella..
Después de bajarse del auto, RK la siguió sin mucha ceremonia. Ella dijo que lo ayudaría a lavar sus
pantalones, jasi que él debía subir con ella hasta su casa!
No había nada que Stella pudiera hacer al respecto, ya que ella misma se había ofrecido a lavar los
pantalones.
Por lo tanto, debía permitirle la entrada a su casa, aunque ya era la medianoche.
Era la primera vez que RK entraría allí.
Una vez dentro, el hombre se dedicó a examinar la vivienda.
Tenía una disposición bastante común, con tres dormitorios y una sala de estar. Uno de los cuartos era
del niño. RK echó un vistazo en su interior, pero como estaba oscuro y las luces no estaban encendidas,
no pudo
verlo bien.
En cambio, notó que había todo tipo de personajes de dibujos animados adornando la puerta de la
habitación. “Eso…“, empezó a decir, pero después no concluyó la idea.
¡Stella lo siguió, sin saber qué hacer o decir a continuación!
Estaba esperando a que se quitara los pantalones y se los diera para que los lavara, pero no entendia por
qué él no respondía en absoluto.
Era como si solo hubiera venido para observar la casa.
Estuvieron cara a cara durante un minuto entero, sin decirse nada.
Stella finalmente tragó saliva y dijo: “Tus… Tus pantalones…”


Enamorarme de ella después del divorcio

Enamorarme de ella después del divorcio

Score 9.9
Status: Ongoing Type: Author: Artist: Released: 2023 Native Language: Spanish

Enamorarme de ella después del divorcio Introducción

Enamorarme de ella después del divorcio - Stella Richard se casó con Rene Kingston en lugar de su hermana Sophia por algunas razones. Pero desde el principio, ella sabe que su matrimonio era solo un contrato por tiempo límite y una vez que se cumplió el tiempo, ella tenía que irse. Para RK, este matrimonio fue solo una carga, pero para ella fue un regalo de Dios. Porque RK era el hombre al que había amado toda su juventud... Entonces, mientras tanto de su matrimonio, Stella hizo todo lo posible para que este matrimonio funcionara. Pero el día que descubrió que estaba embarazada, su esposo le dio el papel de divorcio y le dijo... "No quiero a este niño. No olvides abortar". Estas palabras salen de su boca, como una bomba para Stella, y cambiaron su vida... Ella firmó su nombre en el papel de divorcio y salió de la casa... Porque ella no quiere estar con un hombre tan frío... Seis años después... RK compró la empresa en la que trabajaba Stella. Pero Stella hizo todo lo posible por no tener nada que ver con él... Porque ella tenía un hijo y no quería que él se enterara de él... Pero un día, cuando Stella recogió a su hijo de la escuela, él la vio... RK, "¿Cómo te atreves a tener un hijo con otro hombre?" Stella, "No creo que tenga nada que ver contigo". RK estaba a punto de decir más cuando su mirada se posó en el niño a su lado... Su rostro se veía igual que cuando era joven...

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